Los costos hundidos son aquellos gastos ya incurridos que no pueden recuperarse, independientemente de futuras decisiones o resultados. Son comunes en diversas áreas, como proyectos empresariales, investigaciones y desarrollo de productos, donde ciertas inversiones no se pueden revertir o modificar, y por lo tanto no deberían influir en la toma de decisiones futuras.
Características de los Costos Hundidos
- Irrecuperables: Una vez gastado, el monto no se puede recuperar, vender o usar para otra actividad.
- No influyen en decisiones futuras: Dado que el dinero ya se gastó, estos costos no deberían afectar decisiones que miran al futuro; solo los costos y beneficios futuros deberían influir en estas decisiones.
- Psicología de los costos hundidos: En la práctica, las personas o empresas tienden a dejarse influenciar por los costos hundidos, manteniendo proyectos o inversiones poco rentables solo porque ya invirtieron en ellos. Esto se conoce como la «falacia del costo hundido».
Ejemplos de Costos Hundidos
- Investigación y desarrollo (I+D): Los fondos invertidos en desarrollar un producto o tecnología específica son costos hundidos, pues no se pueden recuperar aunque el proyecto no prospere.
- Gastos en publicidad o promoción: Si una campaña de marketing no genera el retorno esperado, el dinero invertido en esa campaña no se puede recuperar.
- Costos de capacitación: Gastar en capacitación para un empleado que luego deja la empresa es otro ejemplo de costo hundido.
- Construcción o equipamiento específico: Los gastos en construcciones o adquisiciones que no tienen un valor de reventa significativo o un uso alternativo caen en esta categoría, como instalaciones especializadas para un solo proyecto.
Importancia de los Costos Hundidos en la Toma de Decisiones
Para tomar decisiones de manera racional, se recomienda ignorar los costos hundidos y centrarse en los costos y beneficios futuros. Esto permite que las empresas y las personas hagan una evaluación objetiva, evitando mantener proyectos poco rentables solo por el dinero invertido en ellos.
Los costos hundidos son una realidad inevitable en muchas inversiones, pero deben ser reconocidos como irrecuperables y no deben influir en decisiones futuras para maximizar el rendimiento y evitar pérdidas adicionales.
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