La Tasa de Interés Pasiva en Moneda Nacional es la tasa promedio que las instituciones financieras, como los bancos, pagan a sus clientes por sus depósitos y ahorros en moneda nacional. Esta tasa refleja el rendimiento que reciben los ahorradores y es una referencia importante en el mercado financiero, ya que indica cuánto pueden ganar los clientes por mantener su dinero en cuentas de ahorro, depósitos a plazo, o productos similares en moneda local.
Características de la Tasa de Interés Pasiva
- Indicador de costos de captación: Refleja el costo que tienen los bancos para captar recursos de los ahorradores.
- Relación con la tasa de interés activa: La tasa pasiva suele ser menor que la tasa de interés activa, que es la tasa que los bancos cobran por los préstamos.
- Dependencia de factores económicos: Es influida por políticas monetarias, condiciones de mercado y decisiones del banco central .
Tipos de Tasa de Interés Pasiva
- Tasa de interés en cuentas de ahorro: Se aplica a los ahorros disponibles y generalmente es baja, pero ofrece flexibilidad.
- Tasa en depósitos a plazo fijo: Este tipo de cuenta exige que el dinero permanezca en el banco durante un tiempo determinado y, a cambio, ofrece una tasa generalmente más alta.
- Tasa en bonos de deuda pública o instrumentos financieros: Cuando los ahorradores invierten en instrumentos a largo plazo, pueden obtener una mayor tasa pasiva.
Factores que afectan la Tasa de Interés Pasiva
- Política monetaria: Cuando el banco central ajusta su tasa de referencia, esto afecta las tasas pasivas de los bancos.
- Competencia entre bancos: Un entorno competitivo puede elevar las tasas para atraer a más ahorradores.
- Inflación: Tasas de interés pasivas más altas pueden ser necesarias para compensar la pérdida de valor del dinero debido a la inflación.
Importancia de la Tasa de Interés Pasiva
Para los ahorradores, la tasa pasiva es crucial porque determina el rendimiento de sus ahorros. También sirve como un indicador económico que ayuda a los analistas y autoridades a evaluar la disposición de los bancos para captar fondos y la confianza de los ahorradores en la economía.
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